El libro conplido en los iudizios de las estrellas

Proemio del libro segundo

Este segundo libro forma parte de un conjunto traducido al romance en la segunda mitad del siglo XIII. Para ello fue capital la intervención directa del monarca Alfonso X de Castilla propiciando la labor, en equipo, de eruditos de diverso origen y cultura. Mientras en el resto de la Europa cristiana la cultura se relaciona, casi exclusivamente, con la Iglesia, la corte del rey Alfonso X es lugar de encuentro y trabajo de personas de todos los orígenes y creencias en un plano de igualdad ejemplar.

Pero para valorar con rigor la obra alfonsina resulta imprescindible dar un breve repaso al conjunto de su reinado, ya que el recuerdo resalta la considerable labor legislativa y cultural sobre otros aspectos que por ello resultan menos conocidos. Para aproximarnos al conocimiento de la época de su reinado nos resulta imprescindible repasar la realidad política, económica y social, pero brevemente, pues no es objetivo de ésta introducción hacer un estudio con profundidad.

Desde el punto de vista social y económico el reinado de Alfonso X no supuso una ruptura con la situación general de Castilla o de otros reinos europeos.

El conjunto de la población (unos cinco millones en Castilla) aumentaba aunque lentamente, debido sobre todo a una alta tasa de mortandad y a una esperanza de vida escasa. De cada 3 nacidos uno moría antes del año y otro antes de los cinco. De los adolescentes la mitad no pasaba de los cuarenta y de estos solo la mitad llegaba a los sesenta. La esperanza de vida se situaba en torno a los 33-35 años (hoy es de 73-78 años) Las mujeres no vivían más que los hombres, pues los múltiples embarazos y partos en condiciones extremas diezmaban la población femenina.

Se trataba de una población básicamente rural aunque van surgiendo villas nuevas en caminos o entorno a castillos a un ritmo muy lento como fruto de la repoblación.

La sociedad se dividía entre una minoría de privilegiados: nobleza y clero y los no privilegiados: un 80%, en su mayoría campesinos y algunos artesanos y mercaderes. Los esclavos suponían un porcentaje muy reducido.

Aunque la inmensa mayoría eran campesinos el hambre azotaba periódicamente a la población. Las razones debemos encontrarlas en una agricultura rudimentaria en método y utillaje (barbecho, arado romano, etc.), muy dependiente de la climatología y con rendimientos muy escasos. Las cosechas resultaban escasas en comparación al esfuerzo realizado y en gran parte pasaban a manos de los privilegiados en forma de impuestos, por lo que no mejoraban las condiciones del campesinado: su vida era una sucesión de cosechas, hambre y muerte.

Al igual que el comercio, la industria se encontraba poco desarrollada y centrada en las ciudades y algunos sectores de la producción. Los productos comercializados más importantes eran: cereales, vino, aceite, sal y miel. Y lo eran junto con la lana por su buena aceptación en el mercado exterior. Por ello Alfonso X fomentó la unión de los ganaderos en una única Mesta a la que concedió privilegios y reglamentos. En cambio prohibió las cofradías de tejedores de lana. También en Las Siete Partidas se legisla la extracción y comercio de la sal. Los intercambios se realizaban mayoritariamente mediante trueque, aunque existían monedas de oro, plata y cobre. Fue con ocasión de su candidatura imperial que crea Alfonso X la dobla de oro, que equivaldría a 12 reales de plata o 36 maravedíes.

En el ámbito de la política el reinado de Alfonso X destaca por una considerable obra legislativa pero también muestra sus debilidades. En un pulso constante, la política interior se encamina a conseguir una posición preeminente de la corona con respecto a la nobleza, dentro del largo proceso encaminado hacia el establecimiento de la monarquía autoritaria, primero, y absoluta más tarde. Podemos seguirlo a través de la gran obra legisladora de su reinado. Por otra parte el poder y resistencia de la nobleza resulta evidente en la designación de su sucesor: su segundo hijo, Sancho, encontró la oposición de un sector de la nobleza que apoyaba a Alfonso de La Cerda, hijo del fallecido primogénito Fernando de La Cerda.

La política exterior incluye uno de sus mayores anhelos y subraya un fracaso: la corona imperial. Fundamentaba sus derechos a la sucesión del emperador Guillermo en que su madre, Beatriz de Suabia, era hija de Felipe de Suabia y nieta de Federico I Barbarroja. Una buena inversión en tiempo y oro logró que una parte del dividido electorado le proclamase emperador el año 1257. El proyecto se hundió ante la posición cada vez más sólida del otro pretendiente, Ricardo de Cornualles y la elección final de Rodolfo de Habsburgo. Por lo demás intentará la expansión territorial a costa de sus vecinos, tanto cristianos como musulmanes, manteniendo buenas relaciones con su suegro Jaime I de Aragón.

Todo lo anterior no impide que su reinado brille por su labor legislativa y cultural y sea, desde este punto de vista, uno de los más importantes y fructíferos.

En torno a su persona se va creando un grupo heterogéneo (que no es permanente ni tiene un único objetivo fijo), con un denominador común: el Saber. En la corte colaboran médicos (Jehudah Mosca), astrónomos y matemáticos, juristas (Juan Alfonso, Fernando Martínez, Jacobo Ruiz), historiadores, músicos, trovadores, pintores y miniaturistas (Pedro Lorenzo, Juan Pérez), tanto si son cristianos, como judíos o musulmanes, clérigos (Garci Pérez)o seglares, estudiosos o juglares. Y junto a ellos el monarca participando activamente, aveces en los preparativos, a menudo en la elaboración. Su afán de rigor y precisión le obligaba a encargar las traducciones a varios para poder cotejar o bien organizaba equipos mixtos de cristianos con musulmanes o judíos.

De su herencia legislativa resaltan el Fuero Juzgo y Las Siete Partidas. Producto de su interés por el saber son obras, recopilaciones y traducciones al romance como la Biblia, el Corán, el Talmud, la Cábala, las Cántigas a Nuestra Señora, la Primera Crónica o Estoria de España, la Grande e General Estoria, el Libro de los juegos, ajedrez, dados y tablas, el Lapidario, las Tablas Alfonsinas, el Libro de los relogios, el Tetrabiblon, los Cánones y multitud de otras obras literarias y científicas.

 


A José Luis Carrión, infatigable enamorado del saber
Luis Narciso Cayetano Juan y Grau
Profesor de Educación Secundaria

 



En la primera parte habla de la sexta casa y de sus demandas, y hay en ella doce capítulos.

En la segunda parte habla de la séptima casa y de sus demandas y hay en ella .XXXVI. capítulos. Y así se cumplen .XLVIII. capítulos en este segundo libro.

ESTOS SON LOS CAPÍTULOS DE LA PRIMERA PARTE DE ESTE SEGUNDO LIBRO.

El primer capítulo habla sobre la sexta casa y sobre sus demandas.

El segundo capítulo habla sobre observar el estado del enfermo y de la enfermedad, y divídese en .X. partes.

El tercer capítulo habla sobre comprar los cautivos y los siervos.

El .IV.º capítulo habla sobre la demanda del cautivo, de si lo liberarán o no, demandando el cautivo por sí mismo.

El .V.º capítulo habla de la demanda que hace el señor por su siervo, si se lo quitarán o no.

El .VI.º capítulo habla de la demanda del siervo, si saldrá del poder de su señor o no.

El .VII.º capítulo habla de la demanda del señor, si vende su siervo o no.

El .VIII.º capítulo habla de la demanda del siervo, si le es mejor su señor u otro.

El .IX.º capítulo habla de la demanda de si tendrá por herencia siervo o no.

El .X.º capítulo habla sobre el cautivo, si escapará o no y qué será de él.

El .XI.º capítulo habla de saber si al que le han hecho hechizos sanará o no.

El .XII.º capítulo habla de saber quién hizo los hechizos, si es hombre o mujer y cómo conocerlo.

SEGUNDA PARTE DEL SEGUNDO LIBRO HAY EN ELLA .XXXVI. CAPÍTULOS.

El .XIII.º capítulo habla de la casa séptima y de sus demandas.

El .XIV.º capítulo habla sobre el casamiento, si se producirá o no.

El .XV.º capítulo habla de saber cuándo se cumple el casamiento, si es mejor para el varón o para la mujer.

El .XVI.º capítulo habla de cómo saber las avenencias y las desavenencias que tendrá el varón con la mujer.

El .XVII.º capítulo habla sobre los ligamientos[1] vedados por la ley.

El .XVIII.º capítulo habla de cómo saber si la mujer ama a alguno o si alguno la ama a ella.

El .XIX.º capítulo habla sobre el tiempo del casamiento y qué tiempo será.

El .XX.º capítulo habla sobre la demanda de hombre o de mujer, si yacieron juntos o no.

El .XXI.º capítulo habla de la demanda sobre una manceba, si es virgen o no.

El .XXII.º capítulo habla de la demanda sobre la mujer que salió de casa de su marido por enfado, si volverá o no.

El .XXIII.º capítulo habla sobre la demanda de si yacerá aquella noche con mujer o no.

El .XXIV.º capítulo habla de la demanda sobre si baraté[2] con mujer esta noche o no, o si barataré a la noche o no.

El .XXV.º capítulo habla de la demanda sobre la mujer, con cuántos hombres se casará.

El .XXVI.º capítulo habla de la demanda sobre la mujer, si tiene hijo o no.

El .XXVII.º capítulo habla sobre la demanda acerca de la mujer, si está embarazada o no.

El .XXVIII.º capítulo habla sobre la demanda, de si está embarazada del marido o de otro.

El .XXIX.º capítulo habla sobre los dichos de Alquindi acerca de los casamientos.

El .XXX.º capítulo habla de saber de la mujer, si es fiel con su cuerpo al marido o no.

El .XXXI.º capítulo habla de saber de la mujer si es rica o pobre.

El .XXXII.º capítulo habla sobre las elecciones para empezar casamientos.

El .XXXIII.º capítulo habla de los fugitivos, siervos o bestias, y de las cosas perdidas, de dónde están y porqué se perdieron.

El .XXXIV.º capítulo habla del ladrón y del robo.

El .XXXV.º capítulo habla de la demanda de dos que pleitean, de quién vencerá y de quién no.

El XXXVI.º capítulo habla sobre comprar y vender.

El .XXXVII.º capítulo habla de catar pleito[3] de aparcería de haberes.

El .XXXVIII.º capítulo habla sobre la demanda del hombre que quiere ir a buscar otro, si lo hallará en aquel lugar o no.

El .XXXIX.º capítulo habla sobre la demanda de caballeros que fueron a buscar a otros, si los hallarán o si tendrán lucha con ellos o no.

El .XL.º capítulo habla de demandar al consejo y de lo que se ha de hacer por mandato del consejo.

El .XLI.º capítulo habla también de las compras y de las ventas.

El .XLII.º capítulo habla de las luchas y las batallas y sus significaciones.

El .XLIII.º capítulo habla sobre guerra que dura, qué fin tendrá y un ejemplo de ello.

El .XLIV.º capítulo habla sobre cercar las villas y los castillos y si entrarán o que final tendrán.

El .XLV.º capítulo habla sobre demandar por el enemigo de una villa que fue a ella, si la prenderá o no, qué será de él y de la villa, y un ejemplo de ello.

El .XLVI.º capítulo habla sobre demanda de caza.

El .XLVII.º capítulo habla de cómo saber si se conseguirá mucha caza o poca.

El .XLVIII.º capítulo habla de la pesca en el mar.



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[1] Uniones.

[2] Trajinar, tener comercio carnal, conducir el juego (referente al sexo en este caso).

[3] Juzgar.

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