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El Libro Cumplido en los Juicios de las Estrellas no
sólo tiene un interés temático para los entendidos en astrología, sino que
aparece en la historia como una de las obras fundamentales en la
encrucijada de lenguas de la España toledana y de donde surge con
personalidad propia la lengua castellana.
La presente edición es de un extraordinario interés, debido sin duda a la
publicación completa de los ocho libros que lo componen, es decir de los
cinco libros en castellano medieval junto a los textos árabes y latinos
del que el presente volumen forma parte. Proyecto que se ha podido
realizar gracias al colectivo de traductores de la Corona de Aragón y
especialmente por la constancia y dedicación de su coordinador José Luis
Carrión.
Su autor fue el árabe Abu´l‑Hasan 'Alí b. Abi´r‑Riyal, también denominado
Albohazen o Aben Ragel. La traducción del árabe al castellano se realizó
en la Corte de Alfonso X el Sabio durante el período del 12 de marzo de
1254 hasta 1256.
La presente traducción es de la obra completa de ocho libros, lo que
constituye una verdadera primicia. Este ingente trabajo tendría que servir
de ejemplo para posteriores traducciones, ya que nuestro país posee obras
de astrología de numerosos autores que permanecen sin traducir en
muchísimas de nuestras bibliotecas.
La obra completa es un tratado de astrología utilizado a partir de
entonces por la mayoría de astrólogos. Posteriormente a la traducción
castellana del texto árabe fue traducido al latín, el idioma científico de
la época, para de este modo ser conocido en toda Europa.
Particularmente me interesó la presente obra desde hace años porque pude
comprobar que aparecían en ella ciertas relaciones simbólicas que
coincidian con lo que había expuesto en algunos trabajos sobre astrología
médica. Por ejemplo el hecho de que apareciera el hígado en la Casa V, los
pechos y el pulmón en Casa IV o la vejiga de la orina en Casa VIII (Libro
II, cap. II, parte III). Los conocimientos astrológicos de su autor son
sorprendentes puesto que los cálculos de posiciones planetarias que
realizaban con simples astrolabios eran bastante precisos (quizás con
errores no muy superiores a dos grados) teniendo en cuenta que ni Kepler
ni Copérnico habían nacido aún. En algunos casos la precisión es similar a
la obtenida con las ventajas de la técnica actual (1).
El traductor del árabe al castellano probablemente fue Yehudá b. Mosé. El
comienzo de la traducción se conoce con precisión gracias al horóscopo que
aparece antes del prólogo en la obra original y cuyas posiciones
planetarias lo situan aproximadamente hacia el 21 de moharram del año 652,
que corresponde al 12 de marzo de 1254, a las 6,28 horas, poco después de
la salida del Sol (2). Como el calendario gregoriano no se había
implantado aún, a dicha fecha y hora le correspondería en nuestro
calendario actual la fecha del día 19 de marzo de 1254, a las 6h 47m, H.
S., en Toledo.
La carta astral realizada en base a estos datos es la que figura a
continuación:
Los grandes conocimientos astrológicos de la época se pueden seguir
apreciando al estudiar el tema. Así, por ejemplo, aparece el Sol en Piscis
que predispone y facilita una labor profundamente simbólica como es El
Libro Cumplido. Mercurio en Casa I, en Aries, en trígono con la Luna y la
Parte de la Fortuna en Sagitario y en trígono con Marte en Leo, dan lugar
a un gran trígono de fuego, que indica una muy favorable predisposición
para realizar una gran labor de investigación así como para su traducción
a distintas lenguas (árabe‑castellano‑latín). Dicha posición tan favorable
de Mercurio indicaría la gran erudición del traductor o traductores, así
como su extraordinaria difusión. Saturno en Medio Cielo, en Capricornio y
en Casa X, indicaría que se trataba de un trabajo laborioso, constante,
lento pero seguro. La Luna y la Parte de la Fortuna en Sagitario, cerca de
la cúspide de la Casa IX, en trígono con el Ascendente y Mercurio en Aries
y en trígono con Marte en Leo, garantizarían su difusión hacia el
extranjero, así como por la Península Ibérica (Sagitario). Venus en Casa
I, en Tauro, le daría un cierto sentido estético y ordenado, pues la obra
está muy bien organizada por capítulos, apartados, etc... Evidentemente la
elección del inicio de la traducción de la obra se hizo a conciencia.. Y
los resultados ya se ven, casi 750 años después surge esta excelente
traducción completa de los ocho libros para que se continuen cumpliendo
los benéficos presagios de su primer traductor. A título de ejemplo es
curioso ver cómo el coordinador de la obra José Luis Carrión (Acuario)
estaría representado probablemente por el nodo sur en Acuario y en Casa
XI, por el hecho de haber podido reunir a tantas personas para su
realización. Mariano Aladrén (Aries) estaría representado en el Ascendente
en Aries de la carta, puesto que tal empresa necesitaba un gran empuje
para su feliz consecución. Por mi parte invito a todos los participantes
en la traducción de la obra que averigüen el lugar que ocupan en dicho
horóscopo, además de verme, como Piscis, quizás representado por el Sol en
Piscis y en Casa XII, relatando con cierta imaginación lo que quizás pudo
ya preveer su primer traductor, Yehudá b. Mosé.
Por lo tanto se puede intuir que El Libro Cumplido en los Juicios de las
Estrellas continuará traduciéndose y difundiéndose con éxito por nuestra
querida Gea.
Francisco T. Verdú
MÉDICO
DOCTOR EN FILOSOFIA Y CCEE
(1) Los cálculos efectuados sobre el horóscopo de la fecha
de comienzo de la traducción del árabe al castellano que aparece en la
obra, los he comprobado con el programa Kepler de Miguel García.
(2) Ballesteros, El Itinerario de Alfonso el Sabio, I (1252‑1259), Madrid,
1935, p. 49.
El primer capítulo habla sobre las
reglas imprescindibles para este estudio y que no deben omitirse.
El capítulo .II.º habla de los años que indican la fertilidad o la
esterilidad de la tierra.
El capítulo .III.º habla de los años que indican luchas y guerras.
El capítulo .IV.º habla de como conocer el regente del año.
El capítulo .V.º habla de las conjunciones de los planetas según la
opinión de Hermes.
El capítulo .VI.º habla sobre el conocimiento de la situación del pueblo.
El capítulo .VII.º habla de los presagios de los planetas que se presentan
en el ascendente o en otras casas. Y en primer lugar sobre Saturno.
El capítulo .VIII.º habla sobre el conocimiento de los lugares de la
tierra en que se cumplen los sucesos.
El capítulo .IX.º trata de los significados de los planetas, cuando fueren
señores de los cuatro tiempos del año[1].
El capítulo .X.º trata del conocimiento de los lugares en los que
acontecen estos asuntos.
El capítulo .XI.º habla sobre la revolución del año en general o por cada
uno de los planetas.
El capítulo .XII.º habla de los juicios de las partes.
El capítulo .XIII.º habla sobre los presagios de las guerras.
El capítulo .XIV.º habla de los estados de los reyes y cuánto durarán.
El capítulo .XV.º habla de saber la duración del que reina.
El capítulo .XVI.º habla de la muerte de los reyes.
El capítulo .XVII.º habla sobre el cambio de los reyes.
El capítulo .XVIII.º habla de los reyes y de sus vidas.
El capítulo .XIX.º habla del conocimiento del momento de la muerte del rey
mediante las revoluciones de los años del mundo.
El capítulo .XX.º habla del conocimiento de la vida del rey por el año de
su coronación.
El capítulo .XXI.º habla del modo de conocer las causas y las ocupaciones
de los reyes.
El capítulo .XXII.º trata del modo de observar las revoluciones de los
años del mundo, según la carta de la investidura de aquél que reina.
El capítulo .XXIII.º trata de los juicios de los planetas que se elevan
sobre sí alternativamente.
El capítulo .XXIV.º habla de las conjunciones planetarias.
El capítulo .XXV.º habla de los significados de los acercamientos de los
planetas entre sí; en primer lugar sobre el acercamiento de Júpiter a
Saturno.
El capítulo .XXVI.º trata del modo de conocer los arreciamientos y
variedades del aire durante los tiempos del año. El calor, el frío y las
tempestades.
El capítulo .XXVII.º habla de las lluvias, de los truenos, de los
relámpagos y de los vientos.
El capítulo .XXVIII.º habla de la apertura de puertas por las lluvias, los
vientos, el calor, y similares.
El capítulo .XXIX.º trata del atacir.
El capítulo .XXX.º habla del conocimiento de las épocas en que debe
esperarse lluvia.
El capítulo .XXXI.º habla de las enfermedades populares, la salud, la
esterilidad y la fertilidad del año.
El capítulo .XXXII.º trata del conocimiento de las luchas futuras, las
guerras, los incendios y los hundimientos.
El capítulo .XXXIII.º habla del precio de las cosas.
El capítulo .XXXIV.º habla de los signos y los planetas que rigen las
regiones y las villas del mundo.
El capítulo .XXXV.º habla de la distribución de los signos por las villas.
El capítulo .XXXVI.º habla del poder de los planetas en los climas o
divisiones de la tierra.
El capítulo .XXXVII.º habla de las longitudes y latitudes de las ciudades
según lo que Harix transmitió en sus escritos, empezando por occidente y
pasando por cada ciudad.
El capítulo .XXXVIII.º habla del modo de descubrir las dos partes.
El capítulo .XXXIX.º habla del modo de conocer el signo de la aproximación
del ascendente, del cambio, y de la conjunción que significó la ley de los
Mauros.
El capítulo .XL.º habla del modo de conocer los llegamientos[2] y
particiones[3] en la ley de Mahomad.
El capítulo .XLI.º habla sobre la visión de los cometas.
Aquí se acaban los capítulos de este .VIII.º libro de Aly Aben Ragel y
comienza el prólogo.
Dijo Aly hijo de Aben Ragel: Dios sea loado, que es señor de las altezas y
de las noblezas y de las recompensas y de los milagros; creador de todas
las criaturas y conocedor de lo encubierto y de lo oculto, escuchador de
razonamientos y de súplicas, salvador de daños y de peligros; gobernador
de todo el mundo y de todas las cosas con su poder y su gracia; dador de
las lluvias por su piedad; protector de los que en Él confían, y cuidador
de los que con Él se dan[4]. Es el Rey al que obedecen todos los reyes con
su poder y su gloria; y el Poderoso al que se inclinan y humillan los
poderosos con sus juicios Dijo Aly hijo de Aben Ragel: Dios sea loado, que
es señor de las altezas y de las noblezas y de las recompensas y de los
milagros; creador de todas las criaturas y conocedor de lo encubierto y de
lo oculto, escuchador de razonamientos y de súplicas, salvador de daños y
de peligros; gobernador de todo el mundo y de todas las cosas con su poder
y su gracia; dador de las lluvias por su piedad; protector de los que en
Él confían, y cuidador de los que con Él se dan[4]. Es el Rey al que
obedecen todos los reyes con su poder y su gloria; y el Poderoso al que se
inclinan y humillan los poderosos con sus juicios
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[1]Las cuatro estaciones.
[2]Acercamientos, avance de un planeta hacia otro.
[3]Cuatro estaciones.
[4]Son de su misma ley o profesan sus preceptos y leyes. |